Lo que ocurrió este 25 de abril en Argentina no es un hecho aislado, es un camino hacía la caída de Mauricio Macri.

Un otoño en la ciudad de Buenos Aires no fue tan solo un día más, a modo de comparación retrotraemos a viejos fantasmas del pasado que están tocando las puertas de la contiendas de un hecho que no tiene paradojas y crea una incertidumbre muy grande a nivel nacional. La provocación de los especuladores y saqueadores financieros llegaron al poder para quebrar las conquistas soberanas nacionales a fin de llenar bolsillos ajenos y sus propios. Se ríen por lo bajo, mientras gran parte del pueblo se encuentra en la hambruna.

Nuestro país se encuentra bajo el concepto de infinitos recursos naturales y eso cuenta a la interpretación internacional sobre Argentina, siendo un mundo increíble con poca población viviendo en este basto territorio. Las aves rapaces del Ejecutivo en el Gobierno, son los que encuentran posibilidades de saquearlas o de rifarla al mejor postor y todas las cartas las tiene Estados Unidos.

Argentina, es un país donde el mundo se la disputa, desde sus suelos ricos y el clima ideal, hasta las las estratégicas salidas al gran océano atlántico, la cercanía de la Antártida y a la vuelta una salida al Pacifico, sus acuíferos de agua dulce, entre otros. Infinidades de riquezas que tiene un país como el nuestro.

La crisis comenzó el 10 de diciembre del 2015, vale recordar que el primer error fue desechar el control cambiaro produciendo la subida del Dólar de $9,76 a $13,96 en esos días. Conjuntamente, las medidas de sacar retenciones al campo exportador por sobre lo que Argentina tenia grandes retribuciones para mantener el mercado interno, pujaron a que los siguientes tres años después, la gran recesión y presión cambiaría, produciría el desencadenamiento de la crisis.

El hecho concreto, además de las complicaciones financieras que provoco el Gobierno, sumamos la fuga de capitales y el achique del mercado interno. Al entrar en vigor del conocimiento de que los grandes medios de comunicación no muestran, es notorio el clima que se vive en las calles y no es visibilizado, miles de negocios han cerrados y millones de personas carenciadas no llegan a obtener el valor alimenticio necesario. Es en este momento cuando hay que tomar las armas y cuando hablamos de armas, nos referimos a las de la lucha, las de un pueblo que se haga escuchar y exija conciencia de poner un fin a esta demencia.

A pensar en un 25 de abril del 2019, fue el principio de un gran final aterrador, la crisis profunda de la Argentina que tiene a un Gobierno sin reacción y adormecido, muestra un nerviosismo que va ser reciproco con el pasar de los días a las elecciones. Con una subida diaria del Riesgo País, Argentina tiene los días contados y en la jungla juegan todos los actores políticos a modo de revancha, las reuniones se apuran en el armado de frentes poderosos y queda poco. Es fundamental que el pueblo tome las armas y las diversifique a que el mudo empiece a tener voz.