El Pentágono desplegó un buque de guerra, bombarderos B-52, un portaaviones y misiles Patriot con más de 6 mil hombres en el Golfo Pérsico.

El gobierno persa tomó con calma esta nueva crisis y las adjudicó a la retórica estadounidense, diciendo que Estados Unidos, hace “guerra psicologíca”. Además, el enviado iraní en la ONU, Majid Takht Ravanchi, rechazó las acusaciones de que las tropas persas estaban preparando un ataque a buques y bases norteamericanas, y sostuvo que se basan en “inteligencia falsa”.

Estados Unidos elevó la tensión en el Golfo Pérsico con el envío de una poderosa fuerza militar, bajo el argumento de que lo hacía para defenderse ante un hipotético ataque iraní, del cual no dio precisiones. El despliegue puso en alerta a las fuerzas de Irán, aunque la situación no escaló a mayores ya que la inteligencia persa lo tomo como una leve amenaza, pero sin perder el estado de alerta.

Yadollah Javani, General de brigada y uno de los máximos comandantes de la Guardia Revolucionaria iraní, dijo que se trata de una “intimidación” para “obligar a los funcionarios iraníes a sentarse a negociar el plan nuclear. Es solo parte de un mecanismo que los funcionarios estadounidenses han diseñado en línea con sus sanciones”, puntualizó, según el Teheran Times.

Según el Pentagono, el despliegue es “en respuesta a indicios de una mayor disposición de Irán a realizar operaciones ofensivas contra fuerzas estadounidenses y nuestros intereses”. Sin embargo, Washington no ha dado detalles sobre la supuesta amenaza.

Por su parte, el ayatolá Yousef Tabatabai-Nejad, clérigo conocido en Irán por la línea dura de sus declaraciones, afirmó que se necesita solo de un misil para eliminar a los buques estadounidenses que navegan rumbo al golfo Pérsico en medio del deterioro de las relaciones entre ambos países.

En cuanto a la inteligencia yanqui, la hipótesis se basa en informes que sostienen que Irán habría transportado misiles balísticos de corto alcance a pequeños navíos conocidos como “dhows” a lo largo de sus costas. Lo que no se pudo comprobar es si los datos de inteligencia mostraban que los navíos tenían lanzadores móviles a bordo. Tampoco hay pruebas concretas de esta situación.

Recordemos que todo comenzó, Cuando EE.UU se retiró el año pasado del acuerdo nuclear que firmaron con Irán en 2015. Con esta batería de presiones Trump espera obligar a Irán a negociar un nuevo acuerdo tanto respecto a sus actividades nucleares como al programa de misiles balísticos.

Hoy, la tensón va en aumento y se produce tras la decisión de que Trump aplico y volverá aplicar fuertes sanciones a Irán, primero en bancos y compañías petroleras y después en la industria minera, lo que afectó seriamente la economía persa, siendo una de las economías que más inflación tiene a nivel interno.