Números que no cierran, blindaje mediático y bloqueo a la auditoria. Por una investigación del medio digital del Destape Web, se dio al conocimiento de una nueva corrupción de Cambiemos.

La semana pasada, Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodriguez Larreta inauguraron el Paseo del Bajo. La obra tuvo una difusión mediática inédita, acorde a lo desmedido de un gasto que, según anunciaron, superó los 650 millones de dólares para un corredor de 7 kilómetros. Pero en la maniobra según las investigaciones, hubo sobreprecios por más de 13 mil millones de pesos a nivel general del costo de la obra.

El Destape lo había revelado el año pasado, la parte más cara de esa obra se la quedó de forma irregular la empresa IECSA, del primo presidencial Ángelo Calcaterra y el amigo también presidencial Marcelo Mindlin, que las redeterminaciones de precios de la obra rondan el 70%. Larreta logró que se bloquee el control de esa obra que debería ejercer la Auditoría porteña y que la causa judicial donde se investiga todo esto, en manos del juez Claudio Bonadio, está prácticamente paralizada desde octubre del 2018.

La maniobra

En octubre del año pasado, El Destape reveló la maniobra por la cuál Rodriguez Larreta le entregó el tramo más caro de esta megaobra a IECSA. La empresa, como también publicó este medio, sigue en manos de Calcaterra, primo de Macri, junto a Marcelo Mindlin, a quien dijo que se la vendió pero con quien comparte una offshore que opera como controlante final. Sobre ambos, Calcaterra y Mindlin, pesa la sospecha que no son más que hombres de paja del propio Macri.

La maniora fue la siguiente. El Paseo del Bajo tiene tres tramos, A, B y C, que se licitaron por separado. El pliego establecía 2 cuestiones centrales. Una, que la empresa que ganara un tramo no podía competir en los otros. Dos, que los tramos se licitarían del más caro al más barato.


El orden quedaba C-B-A. Primero el C, con un presupuesto estimado de 4.480 millones de pesos; segundo el B, de 2.350 millones; y tercero el A, por 1.870 millones. Estas dos condiciones tienen un objetivo: que se licite primero el tramo más caro y gane la oferta de menor valor, lo que hace que el Estado ahorre el máximo de dinero.

IECSA competía en los tramos C y B, pero su intención era quedarse con el C, el más jugoso. Ahí competía con varias empresas que podían ofrecer un precio más barato y dejarla sin el negocio. La solución fue fácil: anularon el orden C-B-A a través de la Circular Sin Consulta N 7. Técnicamente, Circular Sin Consulta es una decisión que toma AUSA, sociedad cuyo principal accionista es el gobierno porteño, sin que nadie se lo pregunte. Lo que hizo la N 7 es fundamental para beneficiar a Mindlin y Calcaterra. Con esto se garantizaron que Isolux ganara el tramo A y no compitiera en el tramo C, que quedó para IECSA.

Fuente: El Destape