Con el esquema del cierre de frentes, los bonaerenses tiene una decisión difícil en este 2019 que es elegir al próximo gobernador/a.

Gobernar en la provincia de Buenos Aires siempre fue muy difícil, los bonaerenses marcan el 37% del electorado a nivel nacional, unas 14 millones de personas residen entre el conurbano, la ciudad de La Plata y zonas aledañas suburbanas que contemplan la masividad del territorio. Las intendencias son claves en el conteo de fuerzas, hoy Maria Eugenia Vidal, cuenta con el apoyo de 59 localidades que tienen Intendentes de Cambiemos, unas 58 el Peronismo y con la suma de Sergio Massa a la unidad, sumaría unas 9 que ayudaría mayoritariamente a obtener votos.

Si bien cada localidad o partido tiene una capacidad electoral diferente a otra, las secciones son fundamentales en el armado político de cara a las elecciones. Será una batalla de trinchera a trinchera como nunca antes vista. En el 2015, Vidal se quedo con la gobernación sorpresivamente sin tener una localidad ganada, pudo hacerse fuerte cuando fueron las elecciones legislativas en el 2017.

Hoy la fórmula Vidal-Salvador, según algunas consultoras mide un 37% de intensión de votos, mientras que Kicillof-Magario crece día a día y se acentúa en un piso del 40%. Eso puede variar con el correr de los días y su principal énfasis será el convencer vecino a vecino de cada ciudad, barrio o pequeños asentamientos que ayuden a ganar la gran provincia de Buenos Aires.

La Plata y La Matanza es el bastión más importantes por los frentes políticos, una es la capital de la provincia con más de 500 mil electores y la otra cuenta con aproximadamente más de 1 millon 200 mil personas que votarán. Luego con la suma de distintas localidad muy importantes, Maria Eugenia Vidal puede llegar a perder la provincia y en su conjunto el Gobierno nacional perdería lo que le dio la victoria. La ansiada provincia de Buenos Aires.