Se trata del big data, una técnica que permite segmentar al electorado, individuo por individuo.

Alguna vez, seguramente escuchaste hablar de la big data y todo lo que se puede hacer con nuestros datos. Desde lo más intimo hasta tus conversaciones en una mesa con amigos o familiares, todo es recabado, grabado y almacenado para luego usarse para fines comerciales y políticos. Eso hace el equipo de informáticos que tiene Mauricio Macri para llegar a la reelección, accede a tus datos para luego invadirte de publicidad según tus gustos declarados en las redes sociales más tus conversaciones.

Esto no viene de medios escépticos, si no que lo confirma el diario Clarín ya que reveló que el Gobierno ya enfocó su campaña en aprovechar el big data, el uso de datos personales recolectados a través de la actividad online de los usuarios para trazar mapas minuciosos de la opinión pública, como su estrategia electoral central para intentar disputar el electorado indeciso. Recordemos que en Argentina no hay ley que dictamine que no se puede usar datos personales para usos políticos y comerciales.

Cuáles son tus gustos, tus deseos, de qué trabajas, con quién te juntas, a dónde vas, qué te interesa o qué te molesta, ese tipo de información que brindamos de manera inconciente a la web en cada actividad online que hacemos es ahora la herramienta central del Gobierno para disputar el voto a voto electoral. ¿Viajás en tren? Entonces el Gobierno te enviará una propaganda de los viaductos. Y lo enviará en la hora exacta en la que saben que te conectas.

El big data es tan preciso que permite segmentar a la expresión más ínfima al electorado para enviarle a cada uno lo que quiere cuando se conecte. Esta estrategia fue utilizada por Donald Trump en las elecciones 2016 de Estados Unidos y tuvo una replica en WhatsApp durante los comicios brasileros que eligieron a Bolsonaro: “¿Vos me creerías si te digo que tenemos un mapa cuadra por cuadra?”, fue la pregunta que le hizo uno de los armadores bonaerenses.

El Gobierno sabe que estas elecciones están polarizadas y que no hay forma de disputar votos en los sectores que ya saben que votarán por la formula Fernández- Fernández, por lo que en su estrategia enviarles publicidad es perder tiempo. Con el mapa trazado, los equipos de campaña oficialistas tienen un mapeo cuadra por cuadra de quién es quién, como también un trazado de las “zonas de calor” en las que el voto está definido.

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