Fue a través de un simulacro de la empresa Smarmatic, donde se dieron cientos de fallas y posibilidades de hacer fraude con los telegramas.

El software para las elecciones no está terminado pese a que faltan tres semanas para las PASO, el Gobierno no permite acceso a las auditorías ni a los test de vulnerabilidades, no le entregan el código fuente a los partidos opositores, hubo múltiples fallas en los simulacros y la imagen de los telegramas que se envía desde las escuelas es modificada a la hora de contar los votos. Estas son algunas de las falencias del sistema electoral que el Gobierno presenta como ágil y transparente y que generan todo tipo de dudas frente al desarrollo de las próximas elecciones.

“No sé”, fue la respuesta reiterada de Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, durante el simulacro de las elecciones que se realizó ayer y al que por primera vez dejaron ingresar representantes de los partidos políticos y prensa. Esos “no se” fueron ante consultas de El Destape vinculadas a la seguridad informática de los programas que elaboró la empresa Smartmatic y que tendrán un rol central en el proceso electoral, y sobre las fallas que surgieron durante el simulacro, que no fueron registradas ni en el comunicado oficial del Gobierno ni en sus medios amigos. Lo cierto es que si Pérez, que coordina las elecciones, no sabe, es grave. Si sabe y no contesta, es más grave aún. Las dudas sobre el manejo de las elecciones persisten, y ayer se sumó el dato de que la imagen que verán quienes carguen los votos que llegan en los telegramas escaneados no es la misma que se escanea en las escuelas.

En las salas donde se van a contar los votos del escrutinio provisorio la imagen que usarán les muchaches del data entry será distinta a la que salió de las escuelas bajo la supervisión de los fiscales. Este dato, desconocido hasta ahora, fue reconocido ayer por un miembro de Smartmatic y confirmado a El Destape por la Dirección Nacional Electoral.

En el sistema que quiere implementar el Gobierno, el telegrama que completan los fiscales partidarios en cada mesa de votación se escanea y transmite desde las escuelas el centro de cómputos provisorio. Caso contrario, entran a “contingencia” y se vuelve al antiguo sistema de enviarlo a la sucursal más cercana del Correo, pero los partidos no podrán ver de manera centralizada, qué escuelas están en contingencia.

Como garantía de transparencia, el Gobierno y Smartmatic dicen que los fiscales pueden mirar en la computadora el telegrama escaneado y comprobar que tenga los mismos datos que el papel.

La información que este medio recogió ayer es la siguiente. La imagen que reciben los operadores que luego cargan los votos en el sistema no es la misma que sale de la escuela. Los escaners generan un archivo .tiff pero el operador luego ve un .png. Ese cambio de archivo se da en algún lugar del proceso que nadie sabe.

A esto se agrega el orden de carga de los telegramas, que una vez enviados quedan “en espera” y el Gobierno no brindó información sobre como se va a contar. Es algo clave para el anuncio de la tendencia ganadora en prime time.

Durante el simulacro, una pantalla mostraba la información que proveía Smartmatic sobre el conteo y los lugares donde hubo “incidencias”, es decir, alguna falla en la lectura de los telegramas. Esas incidencias son de 3 tipos: más votantes que electores (70%), sin coincidencia (25%) e ilegible (5%).

Sin embargo, al ver la información provincia por provincia, en algunas había niveles de incidencia desproporcionados. El caso más extraño fue el de La Rioja, que arrojó un 96% de fallas. Otras provincias mostraron porcentajes altos como San Juan (37%), Santa Cruz (56%), Misiones (56%) o Chacho (22%).

Consultado por esta situación, Adrián Perez quedó descolocado, tal como que ve en el video que acompaña esta nota. “No sé”, otra vez. Convocó a una funcionaria de la Dirección Nacional Electoral que explicó que eran fallas provocadas para probar el sistema, tal como consta en otro de los videos que acompañan esta nota. Ante el requerimiento de la documentación que probara esa afirmación, dudaron. El Destape, junto a otros medios, esperó más de una hora por una respuesta. Finalmente, entregaron pocos telegramas de La Rioja con fallas. Nada más.

FUENTE: El Destape