El problema no pasa por si se puede o no, si no que en vez de ofrecer un mercado laboral en el país, las farmacias comprarían aceite a empresas y productores extranjeros.

Las farmacias bonaerenses podrán dispensar aceite cannábico a pacientes con ciertos padecimientos resistentes a tratamientos convencionales como la epilepsia refractaria, será contra receta médica siempre que esta cuente con evidencia científica y médica de que este óleo es beneficioso. Lo que se prevé es que el gasto es notorio por ser importado y en dólares, dejando afuera a productores chicos y medianos que alientan profundamente la despenalización del cultivo para curas medicinales en el país.

El Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires había probado en la ciudad de Bahía Blanca, a 630 kilómetros al sur de la Ciudad Autónoma, y los resultados fueron dados como satisfactorios.Regulando y legalizando el uso de este producto el Colegio le garantiza a los pacientes que contenga las cantidades indicadas de tetrahidrocannabinol (THC), cannabidiol (CBD) y que sea seguro para el consumo.

“No es venta, sino la dispensa del aceite de cannabis solo para el tratamiento de la epilepsia refractaria, con receta médica y de acuerdo con la normativa aprobada por la Anmat para la importación del producto”, explicó al diario La Nación María Isabel Reinoso, presidenta de la institución que agrupa a los profesionales de 4479 farmacias en la provincia.

Si ponemos el foco de la grave crisi en Argentina y que los jubilados no pueden acceder a los medicamentos farmaceuticos como uno de los ejemplos. La provincia de Buenos Aires importará aceite cannabico y no le dará la oportunidad aquellos que luchan para el cultivo a modo que sirva de cura auqellas personas que lo neceitan.

Si abrís el mercado productor despenalizando el cultivo, se podrían abrir miles de fuentes de trabajo tan necesarios en nuestro país, además de brindarle a través de ganancia impuestos a la provincia o a nivel nacional.