Proponen quitar las retenciones a las economías regionales y hacer una segmentación impositiva por tamaño del productor.

El peronismo ensaya un acercamiento al campo con un discurso completamente renovado que promete eliminar las retenciones a las economías regionales y garantizar la rentabilidad positiva de todas las cadenas productivas.

El 80% de los productores rurales apoya al Gobierno -según una encuesta de la consultora ICASA-, y en el Frente de Todos saben que achicar esa diferencia será fundamental en provincias como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Es por eso que este viernes iniciarán una gira por la docta para explicar los ejes del plan de Alberto para el campo y creen que hay “terreno fértil” para obtener buenos resultados. De hecho, esta misma encuesta destaca que el 68% de los ruralistas asegura no estar conforme con las políticas de Macri.

“Somos conscientes que hemos cometido errores en el pasado que queremos remediar. Pero un análisis objetivo muestra que las economías regionales están peor que nunca. La sobrevaluación del peso, las altas tasas de interés, el grotesco incremento de las tarifas y combustibles y el aumento de retenciones e impuestos, han quitado a muchas actividades la mínima rentabilidad requerida para sostenerse”, sostienen.

El objetivo principal de su gestión, enfatizan, será garantizar la rentabilidad de todos los cultivos y cadenas que hoy se encuentran en crisis. Para ello, además de la mencionada promesa de eliminar retenciones regionales, prometen facilitar la incorporación tecnológica, dar asistencia técnica, solucionar el problema de las semillas, modificar estructuras de comercialización que perjudican al productor como en el caso de las peras rionegrinas y ofrecer créditos blandos.

En relación al cobro de retenciones a los principales cultivos, el gran tema tabú del kirchnerismo, evitan dar definiciones precisas. “Vamos a conversarlo con los productores, no somos principistas. Es un instrumento que dependerá del valor del tipo de cambio de ese momento, de los precios internacionales y de los costos internos como el gasoil”, Indicaron desde el peronismo nacional.

En principio, sería un esquema de alícuotas como existía antes del cambio impositivo que impuso el FMI a mediados del 2018, donde se aplicó una suma fija por cada dólar exportado. No obstante, será un tema que excederá la competencia de Agricultura por su relevancia fiscal y seguramente deberá negociarlo el próximo ministro de Hacienda con el organismo con sede en Washington.

Sin embargo, más allá del porcentaje a gravar que dependerá de estos factores, los referentes agropecuarios del Frente de Todos están trabajando en un sistema de segmentación por tamaño del productor y calidad del suelo.