La gobernadora de la provincia de Buenos Aires le dijo a un grupo de comerciantes en Junín que “las cuentas no dan” y que ya no tiene margen para bajar impuestos.

María Eugenia Vidal admitió que “la cuenta del almacenero no da” y que ya no tiene margen para bajar impuestos en la provincia. En una recorrida por comercios de la localidad bonaerense de Junín, la gobernadora se mostró con un talante vencido, muy lejano a un espíritu de campaña previo a las elecciones generales en las que enfrentará a Axel Kicillof, quien le sacó 20 puntos de diferencia en las primarias.

El video de la recorrida de Vidal muestra una conversación con varios comerciantes de la zona y enfatizó que “Me quedé muy preocupada”, admitió la gobernadora por la grave crisis económica provocada por Cambiemos.

“Todo lo que yo pude hacer en la provincia ya lo hice, no puedo hacer nada más”, reconoció Vidal. “Lo que hemos podido hacer lo hemos hecho. Así que no pierda los brazos, no pierda la fuerza”, dijo Vidal.

Como muestra del cariz de transición que envolvió a la recorrida de Vidal por Junín, el intendente de esa localidad, el macrista Pablo Petrecca, llamó al candidato del Frente de Todos, Mario Meoni, que le ganó claramente en el Paso, para empezar las reuniones para el traspaso del poder.

Junín es un caso testigo del fenómeno que se dio en la elección bonaerense. Ubicada en la Cuarta Sección electoral, de fuerte extracción rural, esta ciudad le dio la espalda a Vidal, como el resto de la sección en donde ganó Kicillof. La explicación está en las zonas industriales devastadas que se entremezclan con las cientos de miles de héctareas de soja que caracterizan a la sección.

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