La titular del Senado asumió como Jefa de Estado para “resguardar la vida e integridad física de los bolivianos”.

En La Paz y sin quórum en la Asamblea Legislativa, la titular del Senado, la opositora Janine Áñez, se autoproclamó presidenta de Bolivia tras el golpe de Estado contra el Gobierno de Evo Morales, obedeciendo lo dispuesto por la Constitución de aquél país.

Ante la ausencia de los parlamentarios del MAS, sesionaron igual. “El presidente y vicepresidente han abandonado el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia acogiéndose al asilo político otorgado por el Estado mexicano, lo que constituye un abandono material de sus funciones“, comenzó su discurso, la opositora y cercana a Camaño y Mesa.

Esta situación “obliga a activar la sucesión presidencial” para resguardar “la vida, la integridad física y psicológica de las bolivianas y bolivianos, garantizar el orden público y propiciar un clima de paz y seguridad social para garantizar la estabilidad del Estado, que se ve en riesgo“.

En medio del cántico “Bolivia, Bolivia, Bolivia” y ante un parlamento prácticamente vacío, Áñez aseguró que “se materializa la ausencia definitiva” por la salida del país del Presidente y Vicepresidente “lo que obliga a aplicar la sucesión presidencial prevista por el artículo 169 de la Constitución” cuyo mandato “debe suceder la presidenta del Senado”.

Añéz añadió: “Como Presidenta de la Cámara de Senadores, asumo de inmediato la Presidencia del Estado prevista en el orden constitucional y me comprometo a asumir todas las medidas necesarias para pacificar el país”.

Tras ello, agradeció a los presentes, pidió que “Dios bendiga Bolivia” y que les “de sabiduría” para sobrellevar la crisis causada por el derrocamiento de un Gobierno democrático.