Se trata de empresas extranjeras multinacionales y nacionales que se radican en el país, donde Cambiemos le perdono deudas atrasadas e impuestos super millonarios.

Mientras más ahorcados están los argentinos de clase baja y media para pagar impuestos, el sector empresario y el agrícola fue el más beneficiado, por que por exenciones por cambios en las retenciones e impuestos, el Estado durante la gestión del presidente Mauricio Macri, le habría “transferido” al sector privado unos $691.000 millones, según asegura un informe elaborado por la consultora Proyecto Económico, que conduce Fernanda Vallejos.

Según el informe, dice que desde 2016 se produjeron diversas modificaciones impositivas que tuvieron, en general, efectos distributivos en un sentido regresivo y que además, una merma recaudatoria, restando márgenes de maniobras al Estado Nacional para que ponga en marcha políticas orientadas a los sectores más vulnerables o al incentivo de programas contracíclicos que promuevan el consumo interno y la producción, explica el documento.

Uno de los casos más relevantes fue el del “impuesto a la riqueza” que es sobre los bienes personales de aquellas personas que más tienen. Durante el gobierno de Cristina Fernández e Kirchner, el impuesto llegaba al 1,5% sobre bienes personales a partir de Us$30.000. Macri lo bajo al 0,25% y partir de los 2 a 3 millones de pesos, un 0,5% de 3 a 18 millones de pesos y 0,75% en más de 18 millones de pesos.

Respecto a las retenciones, el Gobierno anterior tenia un 35% de impuesto en exportación sobre la soja y Macri lo bajo al 30%. Luego al trigo se lo bajo considerablemente, al igual que otros bienes primarios de exportación, hasta llegar a que sobre cada dólar, el estado recaude $4 pesos por dólar en la soja más un 18% de retención y $3 por otros productos. Perdiendo así una recaudación estrepitosa que vio en la recaudación impositiva sobre los que más ganan en el país.

Respecto a las contribuciones patronales, el Gobierno instrumentó una reducción gradual de las contribuciones que pagan los empleadores. Estableciendo un mínimo no imponible que alcanzaba a los $12.000 (actualizables) para el año 2022. Esta medida impactó en una merma recaudatoria del fisco en beneficio de las empresas, sin embargo no se tradujo en un incremento del empleo formal, tal como lo prometieron en su oportunidad los funcionarios del Poder Ejecutivo, en los fundamentos que justificaron la decisión.

Respecto al traspaso de recursos del estado a los sectores más pudientes de la economía se vio afectado notablemente, para entender como fue que el gobierno transfirió recursos, no es que le dio dinero, si no es que no lo cobro por la baja a los impuestos hacia este sector. Expresados en miles de millones de pesos.