El 15 de abril partirá un avión de Aereolineas con la misión de traer unos de 1500 respiradores. Además, apuesta a producir 250 por semana y tener 10 mil en el pico de contagios.

El Presidente de la nación para hacer frente a lo que sería el pico de infectados a mediados de mayo, apura con la compra y fabricación de respiradores. Es por eso que la asistencia médica que puede brindar el gigante asiático es con la venta o donación (pendiente a resolver) de los 1500 respiradores que le pidió Alberto Fernández a su par chino por teléfono hace un mes y nunca llegaron.

Fuentes de la Casa Rosada y la cancillería confirmaron que el 15 partirá a Beijing un avión de Aerolíneas Argentinas con personal del Ministerio de Salud y la Cancillería para retirar un embarque con respiradores. La logística es el gran desafío porque hay una guerra mundial declarada por los insumos médicos y muchos contenedores se están perdiendo en los aeropuertos. 

El Gobierno de Turquía retuvo hace unas semanas un cargamento de 150 respiradores que iba a España y otro dirigido al Estado de Bahía, al norte de Brasil, quedó en Miami porque Donald Trump ordenó al Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) para confiscar cualquier embarque de material medicinal que cruce por su país. 

El desafío del Gobierno argentino, donde diplomáticos que partirán a China quieren encontrar lo que vaya a buscar y traerlo a salvo, una expedición bélica en tiempos de pandemia. Supuestamente según fuentes de Cancillería habría una parte comprada por Nación, otra por la Provincia de Buenos Aires y algunas donaciones que estarían alojadas en el consulado argentino pero que nadie vio. Lo fundamental son los respiradores.

Otro plan es que si no llegaran los respiradores a tiempo, es que el ministro de Salud Ginés González Gacía es duplicar la fabricación local de la empresa cordobesa Tecme, líder en el mercado y con 3700 embarques comprometidos al exterior cuando estallaron los casos de coronavirus. 

El Gobierno le prohibió exportar, compró su stock disponible y le encargó a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) asistencia full time para multiplicar la capacidad de producción. Cuando expuso ante los jefes de Diputados, hace un mes, Ginés anticipó que busca conseguir respiradores sería su principal desafío.

La logística es el gran desafío porque hay una guerra por los insumos médicos y muchos contenedores se están perdiendo en los aeropuertos. El Gobierno aún no puede garantizar que tendrá los 1500 que pidió hace más de un mes.  

Informó que el país tiene 8500 camas con equipos de terapia intensiva y respiradores, con un promedio de ocupación de 85% que bajará a 50% si se posponen las internaciones y, un dato no menor, los accidentes siguen a la baja por la cuarentena. Se puede postergar una cirugía plástica pero no una intervención por un choque múltiple.

Reconoció que necesita “entre 1500 y 2000 camas más” en “el sector público o privado”, pero dijo no tener aún confirmada la llegada del cargamento chino. “Hoy el canciller argentino habló con el canciller chino tratando justamente de tener esa respuesta”

Mientras tanto, confió en incrementar la fabricación en la empresa cordobesa, que era de 80 o 90 por semana hace un mes y con los aportes de la Conae escaló a 150, distribuidas en las zonas de mayores contagios, con la colaboración en la logística de las fuerzas armadas. 

La principal recomendación que recibió fue la de dividir la línea de producción en distintos ámbitos, por si existiera un foco de contagio. Ginés espera que en mayo puedan producirse 250 respiradores por semana en esa planta y llegar a los 2000 que necesita sin confiarse en el arribo del embarque chino. 

En realidad, la demanda no puede precisarse, pero en Salud calculan que al menos un 5% de los infectados necesitan asistencia respiratoria, por lo general ancianos o pacientes con enfermedades preexistentes. Podrían ser más porque, según los relatos médicos que llegan desde los países centrales, el Covid 19 provoca enfermedades colaterales que requieren oxígeno.

Los infectados en Argentina aún no llegaron a 2000 pero ni siquiera empezó el frío y el virus sobrevive a las superficies por mucho más tiempo cuando la temperatura promedia los 10 grados, como en los inviernos locales. Tal es así que el ministro de Defensa Agustín Rossi confirmo que el servicio Meteorológico Nacional organizó un sistema de alertas tempranas para advertir cuando llegan los días frescos. 

Por lo tanto, con circulación social de la enfermedad en los principales centros urbanos, en Salud creen que no será fácil bajar de los 254 mil infectados y más de 10 mil respiradores en uso. La cuarentena, que Alberto no quiere a flexibilizar, tiene el objetivo de reducir al mínimo los focos de contagio y abastecerse de infraestructura médica cuando llegue lo peor. Los respiradores son el talón de aquiles, cada país hace sus propios pronósticos y sale a buscarlos por el mundo.  

Gines quiere evitar las experiencias de España, Italia o Estados Unidos, donde el pico de enfermos se descontroló, es imposible darle oxígeno a todos los que necesitan y las autoridades de cada clínica eligen qué paciente merece pelear por su vida en una sala de cuidados intensivos.

Aumentar la fabricación de respiradores no es una tarea sencilla y menos aún crear nuevas líneas de producción confiables para situaciones críticas. El costo promedio de un artefacto oscilaba los 300 mil pesos hace dos meses y ahora escala a 800 mil. Cuando la pandemia fue noticia mundial hubo argentinos que llamaron a las fábricas para comprar el suyo y fue necesario que el Gobierno concentrara las compras y las distribuyera en las provincias según los picos de contagio. 

Como en la mayoría de los negocios tecnológicos, Temec utiliza insumos importados porque hasta ahora no había producción local con una alta demanda para fabricar sin pérdida. Los principales son las válvulas Parker, una marca estadounidense que por ahora garantiza a sus clientes el cumplimiento de sus contratos. Aunque ya hay varios emprendedores argentinos que mediante impresoras 3D lo están fabricando.

El encargado de autorizar nuevos modelos es la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) que en los próximos días deberá definir si aprueba el prototipo presentado por Inventu, una empresa armada por profesionales y estudiantes de la Universidad de Rosario que confía en fabricar hasta 1000 respiradores por semana a un costo mucho menor, porque sus componentes sólo servirían para atender el Covid 19.  

También hay otros experimentos de empresas locales para fabricar válvulas con impresoras 3D y el proyecto de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Admira) para convertir los respiradores de anestesia en equipos de respiración de ventilación mecánica y aportar los 2500 que faltan. Pero Ginés no puede confiarse. Necesita aumentar la fabricación local y esperar que llegue completo el embarque de China. Nada sencillo.