Se trata de un compuesto sintético que tiene la capacidad de interactuar con el sistema inmunológico humano para reparar los desequilibrios orgánicos provocados por el Covid-19.

En Argentina hace ya unos quince años un grupo de bioquímicos trabaja arduamente en el estudio de una droga sintética denominada IMT504 que tiene la capacidad de instruir al sistema inmunológico para que restituya la normalidad perdida durante una enfermedad y que podría disminuir significativamente la mortalidad causada por el COVID 19 en este caso y son investigadores argentinos de una pequeña empresa de biotecnología (Bioadvisory SA) dedicada al desarrollo de fármacos para medicina humana.

Según el doctor Jorge Zorzopulos, que forma parte del equipo de investigadores de esta compañía, la droga fue aplicada en animales -ratones, ratas, conejos, perros y monos- y se determinó que no sólo es efectivo, sino que además, su grado de toxicidad es muy bajo, y por tanto, sus efectos adversos son muy reducidos. Por ejemplo, los monos que fueron inyectados con dosis altas hace más de diez años están vivos y en buen estado de salud.

Frente a la cantidad alarmante de muertes generadas por la pandemia, estos científicos esperan que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) considere con urgencia la posible aprobación del medicamento para realizar pruebas clínicas sobre pacientes con riesgo alto de muerte.

Zorzopulos, que trabaja desde hace más de 40 años en el desarrollo de medicamentos mediante la aplicación de técnicas biológico-moleculares, explicó que hace más de diez años se encuentran abocados a la búsqueda de “una droga original -que no exista previamente- que sirva para garantizar el equilibrio del organismo”. “Durante esta búsqueda, hemos logrado identificar una molécula que tiene la posibilidad concreta de disminuir la mortalidad en el caso de infecciones graves como es el caso del Covid-19”, confirmó.

Tal como indica el investigador, el IMT504 es un “oligonucleótido inmuno-modulador terapéuticamente efectivo cuando se inyecta en mamíferos que padecen una serie muy amplia de trastornos médicos” y que es, entre otras cosas, capaz de aumentar las células madre mesenquimales (MSC) presentes en el cuerpo. Las MSC están especializadas en reestablecer la normalidad perdida durante la enfermedad y para ello, viajan hacia donde el organismo está dañado y allí liberan una serie de proteínas que ayudan tanto a reparar las células dañadas por la enfermedad como a proteger las que aún no lo están.

Según la revista médica británica, The Lancet, el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), es la principal causa de muerte por COVID-19. Uno de los mecanismos por el cual se desarrolla el SDRA es la tormenta de citoquinas, es decir “una respuesta inflamatoria descontrolada que resulta de la liberación de grandes cantidades de proteínas denominadas citoquinas pro-inflamatorias liberadas por células del sistema inmune durante la infección” por coronavirus. Esta tormenta de citoquinas desencadena un ataque violento del sistema inmunológico al cuerpo que resulta en una falla múltiple de órganos y que finalmente conduce a la muerte.

Sin embargo, la aplicación del IMT504 podría generar nuevos horizontes de análisis, en cuanto cómo atacar el problema, para esto se necesita la realización de ensayos clínicos. “Hace unos pocos días un equipo chino publicó un trabajo describiendo cómo la inyección de células madre mesenquimales en siete pacientes infectados con coronavirus que estaban en estado crítico y cercano a la muerte, resultó en la recuperación de todos ellos. Este es quizás el resultado más espectacular logrado hasta el momento”, aseguró Zorzópulos.

Fuente: El Destape