Es una semana clave para el conflicto con la deuda externa en Argentina entre el gobierno y los bonistas. Muchos de ellos especuladores presionan para que le vaya mal al país y así de desprecie aun más la moneda nacional.

Ya resta poco tiempo y las negociaciones por la reestructuración de la deuda externa ingresan en instancias decisivas. En las últimas horas se conoció el rechazo de los bonistas a la propuesta argentina como así también un comunicado oficial manifestando la decepción del Gobierno por la actitud de los bonistas. Pero en ambos casos se hizo explícita la intensión de encontrar una solución acordada. Otro grupo de bonistas aceptarían la oferta.

Entre el gobierno y los bonistas, se especula con que posiblemente se corra la fecha límite del 8 de mayo para aceptar el canje y se termine resolviendo el tema el 22 de mayo, momento en el que la Argentina debe pagar intereses por bonos globales o caer en default.

La necesidad de un entendimiento es clave en momentos en que la economía se encuentra en jaque a raíz de la crisis desatada por el Gobierno anterior que presidio Mauricio Macri y con el Coronavirus aun más se resintió y se resentirá. Los discretos emisarios habrían hecho llegar al Presidente Alberto Fernández la información que sería muy difícil continuar con las negociaciones tanto con el Fondo Monetario Internacional, el principal acreedor de la Argentina, como con el Club de París, si el país cayera en default.

Mediante un comunicado, los principales grupos de bonistas con legislación extranjera plantearon este lunes su rechazo a la propuesta de reestructuración de deuda presentada por el ministro de Economía, Martín Guzmán.El Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos, el Comité de Acreedores de la Argentina y el Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos de Cambio de Argentina representan, según señala el comunicado, un amplio espectro de tenedores de bonos soberanos. “Cada grupo ya ha rechazado públicamente los términos comerciales propuestos por Argentina para la reestructuración de su deuda externa”.

Por otro lado, según fuentes oficiales del Gobierno hay algunos bonistas que aceptarían la oferta a cambio de un nuevo bono a pagar en los próximos años si la Argentina crece económicamente. Dichos bonistas que aceptarían son los menos lapidarios respecto a los otros tenedores, donde en su mayoría sus miembros son y eran del Gobierno anterior.