Por la grave crisis económica que viene arrastrando la Argentina y por la Pandemia, el ejecutivo nacional evalúa que los residentes de gas paguen menos en sus facturas.

Federico Bernal, el interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), fue quien presentó un plan de reabaja de las tarifas de gas de hasta un 22% para los clientes residenciales durante julio, agosto y septiembre. La iniciativa contempla un incremento de subsidios de hasta 10.000 millones de pesos que se cubriría con lo que el Estado nacional se ahorre este año al dejar de pagarle a las petroleras las cuotas por las diferencias cambiarias que generó la devaluación de 2018 y que el macrismo les reconoció a las empresas.

El documento contempla tres alternativas para bonificar el precio del gas en boca de pozo (PIST) para 8,6 millones de usuarios residenciales. Una opción es bonificar el 17% en el precio del gas en el PIST a todos los residenciales en las facturas de julio, agosto y septiembre, lo que redundaría en un descuento de entre 10 y 11% en el factura por tipo de usuario residencial e implicaría un subsidio de 5000 millones de pesos con el cálculo del IVA no recaudado.

Un segundo esquema implica una bonificación de 26% en el precio del gas en el PIST, que implica un descuento de entre 15 y 16% para los usuarios. Finalmente, un tercer esquema con una bonificación de 35% en el precio del gas en el PIST, que redunda en un descuento a los usuarios para los mismos tres meses de entre 19 y 22% de la factura. En este caso el costo del subsidio sería de 10.000 millones de pesos con el cálculo del IVA no recaudado.

El interventor de Enargas explica que el dinero para subsidiar su propuesta puede salir de los fondos que estaba previsto desembolsar este año para cumplir con los pagos establecidos en el decreto 1053/18, a través del cual el gobierno de Macri asumió en noviembre de 2018 la deuda que las distribuidoras gasíferas contrajeron con las productoras de gas luego de la devaluación del peso ocurrida ese año.

El documento señala que las “facturas impagables” del año pasado son todavía más impagables este año por tres motivos: la morosidad que venía arrastrándose de la administración Macri; el invierno que viene siendo más crudo que el de 2019 y el consumo que tiende a ser mayor por la cuarentena.