El ministerio de Economía detalló cómo fue la adhesión.

A partir del canje de deuda logrado por el gobierno, la Argentina enfrentará vencimientos de los títulos externos por aproximadamente u$s4.500 millones en el período 2020-2024 en lugar de los u$s30.200 millones originales. El ministerio de Economía detalló cómo fue la adhesión, bono por bono.

De acuerdo con las proyecciones oficiales, para el período 2020-2030, considerando ambas legislaciones (local y extranjera) el alivio financiero alcanzará los u$s 37.700 millones.

Además de menores desembolsos, la reestructuración externa permitirá reducir el interés que pagan los títulos externos a una tasa promedio de 3,07%, cuando antes se ubica en el 7%.

A partir de la confirmación de este canje, Argentina enfrentará vencimientos de los títulos externos por U$S 4.500 millones de dólares en los próximos 5 años en lugar de los U$S 30.200 originales. Si se considera el mismo trato para la deuda bajo legislación nacional, el alivio financiero hasta 2025 alcanza los U$S 42.500 millones.

En el caso de los títulos en moneda extranjera bajo legislación local dado el perfil heredado, la reducción en el cupón promedio es aún mayor al pasar del 7,6% al 2,4%.

Los fondos de inversión más duros ubicaron su posición en principio de año en recibir U$S 70 por cada U$S 100 que ingresaran al canje y la Argentina inició la propuesta con U$S 40 por cada U$S 100 a ser reestructurados. Finalmente, el acuerdo se cierra con un valor presente neto aproximado de U$S 55 por cada U$S 100 del stock de deuda.

Con los resultados finales, el 99% de deuda bajo ley extranjera quedó reestructurada. Eso se condice con una adhesión total al canje de 93,5% que por obra de las cláusulas de acción colectiva (CAC) eleva el porcentaje restructurado al 99%.

Las CAC son cláusulas presentes en el contrato de los bonos bajo legislación extranjera que limitan el accionar judicial de los fondos buitre en los procesos de reestructuración. Establecen un piso de aceptación a partir del cual todos los bonistas se vean forzados a entrar al canje, incluso aunque rechacen los términos propuestos.

“Si Argentina hubiese tenido que enfrentar esta carga de deuda, la consecuencia que hubiese tenido para las políticas públicas hubiera sido devastadora para cualquier proceso de desarrollo. Implicaba más ajuste en un momento de recesión, que era el camino que se había seguido durante los dos años previos”, apuntaron desde el Gobierno.